Posteado por: Fe | 29 agosto, 2009

5.LA ATENCIÓN PLENA Y LOS PENSAMIENTOS – Conclusión

Quinta y última entrega de la Atención Plena de Dora Gil:

5.LA ATENCIÓN PLENA Y LOS PENSAMIENTOS

Como_una_flor_jpgOtra herramienta que en este proceso de reconexión considero muy importante es la atención a los pensamientos corrientes que componen nuestro mundo mental. Las creencias que subyacen a esas emociones cargadas de sufrimiento. Cada pensamiento erróneo genera una emoción que nos hace sufrir.

Y en este sentido, agradezco la inspiración extraordinaria que me llegó hace unos años a través del método de indagación “The Work”, de Byron Katye.

Para mí, se trata de un método privilegiado de Atención Plena capaz de dar al traste con todo el mundo de creencias que sustentan nuestro sufrimiento, dejándonos desnudos ante la simplicidad del Ser.

Si amamos realmente la verdad y estamos dispuestos para encontrarnos con ella cara a cara, tenemos grandes posibilidades de conseguirlo preguntándonos ante cualquier juicio o creencia que nos haga daño:

-¿Es verdad?

-¿Tengo la absoluta certeza de que es verdad?

-¿Cómo reacciono cuando pienso eso?

-¿Quién sería yo sin ese pensamiento?

Si abordamos la práctica de este método desde una actitud de atención profunda, respirando cada una de las preguntas, dándome tiempo para entrar en ellas y permitiendo que la respuesta surja desde dentro, podemos llegar a la experiencia del Ser. Para mi, la última pregunta:” ¿Quién sería yo sin ese pensamiento?”, contiene la potencialidad de revelarnos nuestra verdadera esencia y abrirnos al mundo real, no al que hemos construido con nuestras creencias. Realmente merece la pena detenerse y respirar unos momentos antes de responder.

En mi proceso personal, la atención e indagación de mis “pensamientos privados”, esos que forman parte del monólogo interior de fondo y de los que nunca se habla, pues ni nosotros mismos somos conscientes de su existencia, ha sido fundamental.

Ese ser asustado que vivía dentro de mí y que me perturbaba emocionalmente, había absorbido pensamientos erróneos, de los que derivó su angustia y su aislamiento. Creyó en la separación, creyó que no era amado, se creyó indigno e insuficiente, pobre y poco agraciado, abandonado.

El yo infantil lo cree todo. No tiene la capacidad de indagar en la verdad de los pensamientos que absorbe de su medio, y los transforma en creencias.

Con el paso de los años, mientras recuperamos el contacto emocional con ese niño interno, es esencial trabajar expresamente con los pensamientos que han generado el abandono al que nos sometimos. Y examinarlos con atención plena, despojándolos del poder que han ejercido sobre nuestras emociones.

Para mí, por ejemplo, el indagar sobre el abandono en el que he creído durante muchos años y cuyas consecuencias emocionales han sido muy intensas, trastocó todo mi mundo. Un mundo de victimismo en el que creía fervientemente.

Hay una parte muy interesante en este método, que nos permite concienciar la tendencia de la mente común a proyectar en el exterior la raíz de nuestro malestar. Se trata de la “inversión”. Invertir de diferentes modos los juicios que emitimos hacia los demás o hacia las situaciones nos devuelve inmediatamente a una visión mucho más amplia, y con frecuencia, más verdadera, por más que nos cueste admitirlo…

Finalmente descubrí que quien realmente me abandoné fui yo, nadie más. En realidad, esto es lo que muchos hacemos: abandonarnos, dejarnos de lado. Y construirnos un yo precario con el que defendernos en un mundo aparentemente amenazador.

Comprender esto acompañó el encuentro con esa madre interior que es la consciencia plena, la única que jamás nos abandona, pues es lo que realmente somos. Identificarme también con esta madre y acompañarme desde entonces ha dado un giro a mi experiencia vital. El abandono, al unificarnos dentro, ya no es posible.

 

“Al Tao se le llama la Gran Madre.

Vacío, pero inagotable,

Da nacimiento a infinidad de mundos.

Se halla siempre presente en tu interior.

Puedes usarlo del modo que quieras”

(TAO TE CHING)

 

Estos versos evocan la esencia de lo que quiero transmitir en estas líneas.

Nuestros impulsos creativos proceden de este manantial interior que fluye en el Universo, la Fuente que somos en esencia. Cuando volvemos a su origen, al seno de nuestra Madre y nos dejarnos nutrir por ella, aceptándonos incondicionalmente, conectándonos con nuestra inocencia, permitimos que la creatividad fluya abundante a través nuestro, y que, como solemos expresar, “nuestros sueños se realicen”.

 

CONCLUSION:

La energía de la aceptación

 

Todo este proceso de consciencia de mis emociones que ha marcado la conexión entre mi actitud de contentarme con mi mundo orientado hacia dentro y mi deseo de crear hacia fuera, en realidad, podría resumirse en una comprensión más profunda de lo que significa la palabra ACEPTACIÓN.

Aceptación significa ver las cosas como son en el presente.

Desperdiciamos una gran cantidad de energía resistiéndonos a las cosas que se nos presentan, tratando de forzar las situaciones para que sean diferentes y desaprobando lo que nos sucede, a las personas que nos rodean, o a nosotros mismos: nuestro cuerpo, nuestras actuaciones…

Aceptación es amor incondicional. No significa que nos tenga que gustar todo o que tengamos que adoptar una postura pasiva ante todo abandonando nuestros principios y valores.

La aceptación quiere decir, simplemente, que hemos llegado a la voluntad de ver las cosas como son: tomamos cada momento como nos llega y estamos de lleno con él tal y como es. Intentamos no imponer nuestras ideas sobre lo que deberíamos sentir, o pensar o ver en nuestra experiencia. Dejamos de luchar.

La aceptación sólo sucede en el ahora, en este instante. No me resigno a una situación que durará. No. Ahora mismo es así, la acepto, la experimento sin oponerme, tal y como es, sin juicios, sin interpretaciones ni suposiciones referidas al pasado y al futuro.

Suprimo el elemento “tiempo”.

Esta forma de entrar en la realidad, aceptando momento a momento, podemos ejercitarla más plenamente cuando nos detenemos a observar nuestra respiración o nuestras sensaciones, abriéndonos a ellas, viviéndolas, explorándolas y buceando con decisión en cada sentimiento que se presenta. Contemplando con total lucidez los pensamientos y juicios que se suscitan, sometiéndolos al criterio infalible de la realidad:¿es verdad? ¿es real?.

Esta aceptación, que no tiene nada que ver con el conformismo, el sometimiento, la condescendencia o la resignación, nos capacita para la vida, permitiéndonos una claridad de visión que nos lleva a actuar adecuadamente y con creatividad en cada momento.

La aceptación así comprendida es una aventura extraordinaria, siempre nueva, que aporta una energía maravillosa a nuestra vida: la confianza en lo que es, la sensación de poder abandonarnos libremente en el fluir de esa corriente de la que formamos parte, con la seguridad de estar siempre a salvo.

En realidad, aceptar es hacernos uno con la Vida, reconciliarnos con ella, o, como dicen otros, volver a casa, a la fuente -de donde salimos buscando alternativas ilusorias- y seguir fluyendo fundidos en ella, creando hasta el infinito.

Para mí, la esencia de la aceptación queda expresada en la imagen de la Madre, como he ido describiendo en estas páginas. Creo que, en estos momentos, la humanidad necesita integrar esta energía femenina y maternal de la aceptación.

¿Qué es, en esencia, una madre?

Es un principio que acepta, acoge e integra todo, transformándolo y dando forma a nuevas creaciones. Es ésto lo que hace la Tierra.

Por ello, cuando trabajamos con esa energía receptiva y serena que acepta, tenemos todas las posibilidades de hacer surgir de nosostros las mejores creaciones.

Esta era la idea con la que empecé a escribir y con esta imagen, ahora, me parece que queda completada.

La aceptación es la clave de la realización auténtica, y esta es, para mí, una experiencia preciosa que comparto agradecida con todos vosotros.

BIBLIOGRAFÍA

 

-“El poder del ahora”. Eckhart Tolle. Ediciones Gaia.

-“Un nuevo mundo, ahora”. Eckhart Tolle. Editorial Grijalbo.

-“El verdadero amor”. Thich Nhat Hanh. Editorial Oniro.

-“El arte del poder”. Thich Nhat Hanh.

-“Amar lo que es”. Byron Katie. Editorial Urano.

-“Vivir con plenitud las crisis”. Jon Kabat-Zinn. Editorial Kairós.

-“Pide y se te dará”. Esther y Jerry Hicks. Editorial Urano.

-“El poder increíble de las emociones”. Esther y Jerry Hicks. Editorial Urano.

-“El proceso de la presencia”. Michael Brown. Ediciones Obelisco.

-“Una dieta espiritual para alimentar el alma”. J. y D. D. Kramer.

Editorial Integral.

-“TAO TE CHING”. Lao Tzu. Ediciones Gaia.

-“Un curso de Milagros”. Foundation for Inner Peace.

 

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Responses

  1. Al controlar nuestras emociones y deseos CON UN PROPÓSITO PREDETERMINADO, generamos los cambios APROPIADOS con responsabilidad, y respetamos a los que son dignos de ser tenidos en cuenta para llegar a un acuerdo, (Eso, implica el reconocimiento de los propios errores con naturalidad, para rectificar, y liberar tensiones emocionales y físicas).


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