LA REVOLUCIÓN CUÁNTICA (3)
UNA SÍNTESIS PROVISIONAL EN DOCE PUNTOS
Enrique Martinez Lozano
En esta nueva (y última) entrega sobre el mismo tema, trato de ofrecer una “síntesis provisional”, en algunos puntos que considero de mayor interés. Para ello, sigo preferentemente tres libros, sobre todo el último de ellos:
Tomeu BARCELÓ, Entre personas. Una mirada cuántica a nuestras relaciones humanas, Desclée de Brouwer, Bilbao 2008.
Luis RACIONERO – Luis MEDINA, El nuevo paradigma. Promociones y Publicaciones Universitarias (PPU), Barcelona 1990.
Michael TALBOT, Misticismo y física moderna, Kairós, Barcelona 52008.
En el último punto, intento explicar el “lugar” de la práctica meditativa para experimentar y vivir las enseñanzas de los místicos, que resultan ser “convergentes” con las intuiciones a las que apunta la física cuántica.
1. Primera afirmación básica y desafío al sentido común
Todo está interrelacionado con todo: así se formula la primera conclusión fundamental a la que llegó la física moderna, en su estudio de las partículas elementales, unidades discretas de energía que, sin embargo, presentaban una característica muy extraña: unas veces se comportaban como partículas; otras, como ondas.
Aquella primera conclusión viene a constatar la unidad e interacción de todos los fenómenos, y la naturaleza intrínsecamente dinámica del universo. Todo influye en todo; todo –nosotros incluidos- constituye una gran Red.
Las partículas subatómicas no pueden entenderse como entidades aisladas, sino como una especie de interconexiones que se producen entre la realización de un experimento y su medida. A medida que penetramos en la materia, aparece una inmensa red de conexiones entre las partes de un conjunto. Por eso, la física no se interesa ya por los objetos, sino por el binomio inseparable sujeto-objeto. Como ya dijera Platón, “estamos dentro de una realidad que también está dentro de nosotros”.
Ervin Schrödinger, uno de los padres de la física cuántica, lo ha expresado de este modo: “Mi mente y el mundo están compuestos de los mismos elementos. El mundo me viene dado de una sola vez: no hay el mundo que existe y el que es percibido. El sujeto y el objeto son solamente uno. No puede decirse que se haya derrumbado la barrera entre ambos como resultado de recientes experiencias en el campo de las ciencias físicas, porque esa barrera no existe”.
Por otro lado, la moderna teoría de los sistemas (K.L. Bertalanffy) viene a decirnos que, cuanto más complejo es un sistema, las relaciones entre sus partes son más significativas que sus partes mismas. Por lo que, en los sistemas complejos, el todo abarca mucho más que la suma de sus partes, porque la información que contiene es mayor que la suma de la información que contienen sus partes consideradas individualmente. Leer Más…